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“Ramiro Gallo es un excelente violinista y un arreglador interesante, pero aprecio sobre todo su faceta de compositor. Ensaya nuevas formas e intenta con una gran claridad un lenguaje personal. Se mete en una búsqueda que puede tener un costo alto de aridez y soledad, porque no va por camino fácil de las fórmulas conocidas”.                               
Raúl Garello  |  Revista Viva , 08/02/2004


“El conjunto que formó Ramiro Gallo es un deleite”.
Luis Stazo  |  Clarín, 12/10/2001


“...en sus temas propone alternativas y demuestra que las formas convencionales no están del todo agotadas. Nada fácil de lograr. Porque para marcar la diferencia, ser original o, al menos, personal se requiere mucho trabajo. Talento y trabajo es lo que sugieren los pentagramas de Gallo”.
Mauro Apicella  |  La Nación, 01/11/2003


“Gran trabajo. Doble mérito de Ramiro Gallo que nos demuestra en este álbum, sus virtudes como instrumentista del violín y su capacidad creadora. Reconforta saber que la escuela "Francini-Agri-Suárez Paz", tiene asegurada, entre la mano izquierda y el mentón de Ramiro Gallo, la continuidad de su magia”.
Néstor Marconi  |  acerca de “Florece”


“Con varios años de trajinar dedos sobre el diapasón, Gallo dirigió, arregló y compuso todas las pistas de un disco amable, sencillo y vigoroso. Imperdible: la participación de Wynton Marsalis en "El sur"”.
Adrián Murano | Revista "Poder", 22/11/2003


"(…) Más allá del compacto sonido y el parejo desempeño de todas sus líneas, el factor desequilibrante lo pone el solista Ramiro Gallo. Sus composiciones -como la bellísima y aletargada "Llanura" y sus arreglos de "Canaro en París" y "Nocturna"- aportan un plus extra.(…)"
Gabriel Plaza, acerca de un recital de la Orquesta "El Arranque". | Suplemento Espectáculos, diario La Nación, 21/5/2004


"(…)Gallo opta por las composiciones propias. Tres movimientos que compuso para su "Suite Borgeana", "El último Kurdo" o "El mundo de Octavio". El músico toca con la misma intensidad y la fuerza que pone en El Arranque, donde aparece como primer violinista. Claro que aquí los caminos musicales se expanden hacia otros terrenos sin edulcorar la esencia del género. Gallo apunta a un tango más "moderno", pero sabe que, en la histórica escuela de la música de Buenos Aires, Piazzolla es una materia importante, pero no más que la Vieja Guardia o las orquestas del cuarenta. El intérprete y ahora compositor no adhiere a ningún estilo o época en particular y quizá sea esto lo que le permite experimentar con climas y texturas tímbricas, además de poner empeño en los arreglos. Un tipo confiado y seguro que no se la da de vanguardista".
Mauro Apicella | Suplemento Espectáculos, diario La Nación, 15/6/2001


El nuevo color del talento
"Curioso, el momento actual de la música de Buenos Aires: algunos transitan por ella desde muy atrás y la desbordan; otros vienen a su encuentro luego de haber rondado largamente su esquina y se meten en ella con cautela, para no aturdirse en los rigores de su variada tradición. El violinista Ramiro Gallo parece haber encarado los dos caminos a la vez. Acusa una relación precoz con su instrumento y con los sabores de la música popular argentina: la ha tocado desde chico junto a sus padres y sus hermanos; pero también una formación académica considerable: integró orquestas sinfónicas y de cámara en la Argentina y el extranjero y fue discípulo de maestros con el peso específico de Ljerko Spiller, nada menos. Por eso, no es descabellado evocar la figura de Julio De Caro a la hora de las asociaciones: como el gran renovador del género en los años 20 del siglo pasado, Ramiro Gallo lleva y trae de una orilla a la otra de los géneros, agregándole a la música de Buenos Aires sus propios temas y sus cuidadosos arreglos. Claro que éstos no pueden ni quieren ignorar la radical irrupción de Astor Piazzolla, con sus ricas tramas contrapuntísticas y sus audaces armonías, y una formación que incluye la enonces novedosa y ahora casi indispensable calidad tímbrica de la guitarra eléctrica. En este horizonte sonoro que los frecuentadores de la música tanguera ya hemos celebrado en el magnífico grupo El Arranque (del cual Gallo es primer violín y arreglador desde 1997), su participación como intérprete no es un dato menor. Esa tradición poblada de próceres como el propio De Caro, Francini o el insoslayable Agri, antes que amilanarlo, lo estimula: además de tener un sonido impecable, Gallo frasea como un cantante solista o se acopla con humildad y oficio al acomañamiento de otras voces, sin abusar jamás de su evidente capacidad técnica. Hace poco menos de un año, Ramiro Gallo decidió darle un marco más personal a sus búsquedas como compositor, arreglador e intérprete y formó su propio Quinteto, convocando a cuatro músicos excelentes. Con la misma generosidad del mencionado Piazzolla, Gallo escribe para todos y cada uno de ellos, antes que para el propio lucimiento: Horacio Romo (bandoneón), Andrés Linetzky (piano), Ignacio Varchausky (contrabajo) y Martín Vázquez (guitarra eléctrica). El resultado, novedoso y cargado del talento de los cinco intérpretes, es tan indescriptible e inesperado como toda buena música…"
Guillermo Saavedra | Revista Barbaria, del ICI. Sep/2001


"(…) The evening ended with "Suite Borgeana", writen by El Arranque's first violinist Ramiro Gallo, and it was impressive, with a wide, shifting modernist vocabulary".
Ben Ratliff | The New York Times, 15/05/2001

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